Contratar a una empleada del hogar implica mucho más que pactar un salario neto. Para hacerlo bien —y de forma legal— hay que tener en cuenta las cotizaciones a la Seguridad Social, el tipo de jornada y otros costes que muchas familias no calculan a la primera. En este artículo te explicamos de qué depende el precio final.
¿De qué depende el coste?
El precio de una empleada del hogar varía sobre todo según estos factores:
- El tipo de jornada: interna, externa o por horas.
- El número de horas semanales contratadas.
- Las tareas incluidas: limpieza, plancha, cocina, cuidado de niños o de personas mayores.
- La experiencia y los idiomas que requiera el puesto.
El salario y las cotizaciones a la Seguridad Social
Como empleador o empleadora del hogar, debes dar de alta a la trabajadora en el Sistema Especial de Empleados de Hogar de la Seguridad Social y abonar las cotizaciones correspondientes, además del salario pactado. El salario debe respetar como mínimo el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) prorrateado según las horas trabajadas.
Las bases y tipos de cotización se actualizan cada año, por lo que te recomendamos consultar siempre las cifras vigentes en la Sede Electrónica de la Seguridad Social o con un asesor laboral antes de cerrar cualquier contratación.
Otros gastos a tener en cuenta
- Las dos pagas extra (verano y Navidad), que pueden prorratearse mensualmente.
- Las vacaciones retribuidas, igual que en cualquier otro empleo.
- Una posible indemnización por fin de contrato, según el caso.
- El plus de transporte, si se pacta.
Cómo te ayudamos en Neterea
En Neterea no solo te ayudamos a encontrar a la persona adecuada: te acompañamos en todo el proceso de alta, contrato y gestión legal, para que no tengas que calcular nada por tu cuenta ni preocuparte de si lo estás haciendo bien. Así, lo único de lo que tienes que ocuparte es de conocer a tu nueva empleada del hogar.
Los importes y porcentajes citados en este artículo tienen carácter orientativo y general. Te recomendamos confirmar las cifras actualizadas con la Seguridad Social o un asesor laboral antes de firmar cualquier contrato.